Las redes sociales y el posible riesgo en su utilización por parte de las empresas
La conformación de las economías va a depender del impacto de las redes sociales. Los novedosos hábitos de los internautas están haciendo que los usuarios sean creadores de contenido en lugar de ser espectadores pasivos.
Esta economía creativa denominada así por los estadounidenses tiene un lado peligroso. Si miramos desde el punto de vista de la inversión, se advierte por mediación de algunos centros de análisis de una posible burbuja de las redes sociales, tal y como ocurrió con las puntocom en su día.
Este modelo de negocio no está aún demasiado claro ya que los contenidos son puestos por los internautas de manera gratuita y necesitan de poco capital.
Lo que buscan las redes sociales es financiarse con publicidad ya que facilita el saber cómo se comportan los usuarios. De esta manera se insertan mensajes con más precisión dependiendo de los gustos.
Lo que ocurre es que las redes sociales se crearon en principio sin ninguna publicidad y en función del bombardeo de la misma así se verá si es contraproducente o no.
Este tipo de rechazo a la publicidad se comprobó en facebook en diciembre del año pasado en el momento en que introdujeron la herramienta llamada Beacon, que facilitaba al portal a que pudiese hacer envíos de publicidad de los servicios y productos que los usuarios buscaban o adquirían de sus amigos registrados en las agendas de contactos.
Esto llevó a que alrededor de 50000 usuarios de la red social retiraran dicho programa. Actualmente aquellos que elijan dicha opción serán a los que les lleguen esos mensajes.
Se intenta ganar dinero creando mercados internos entre usuarios, con lo que parece que quieren que la gente mercadee y no se socialice que realmente es este último el fin buscado por las redes sociales.
Parece que el mercado no está del todo claro, por lo que el ciclo de vida de las redes sociales termina con una saturación de usuarios, ya que al masificarse se genera una falta de afinidad entre los mismos.
Esto lleva a que el usuario termine dándose de baja y a inscribirse en otra red social, en un proceso parecido al que se ha producido entre Myspace y Facebook. Mientras que en Myspace los usuarios se están estabilizando, en Facebook, el número sigue creciendo.
Se llega a un momento en que por muchos usuarios que tenga una red social no aumenta su valor, es decir, el usuario no puede relacionarse con tal cantidad de personas, con lo que llegamos a que dicho excedente se desvirtúe y los usuarios se vayan a otro portal sin más.
Por tanto, no hay duda ni del valor ni del impacto económico derivado de la creatividad del usuario en las redes sociales, pero existe un riesgo de que se sobrevaloren como inversión.









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